2001

Future Pilot Aka – Tiny Waves, Mighty Sea (2001)

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FPakaFuture Pilot Aka es el proyecto del músico indio afincado en Glasgow Sushil K. Dade, y este segundo disco (primero editado por Geographic) es una de estas pequeñas joyas que te encuentras de tanto en tanto trasteando por tiendas y catálogos…. en mi caso a través de aquella puerta al universo sonoro que era Discos del Sur.

Producido por Raymond McGinley (Teenage Fanclub), es una “xuntanza” de lo más granado de la escena escocesa de aquel momento, pasando a lo largo del disco gente como Isobel Campbell (Belle and Sebastian, The Gentle Waves, o ahora bajo su propio nombre), Norman Blake (Teenage Fanclub), Emma Pollock, Alun Woodward, Stewart Henderson y Paul Savage (The Delgados), Stuart Murdoch (Belle and Sebastian, Gold Help the Girl), Saul Davies (James), o Joe McAlinden, Jim McCulloch (Superstar). Con este panorama el resultado no puede ser menos que fascinante.

El disco es una visión de la música india (algo lógico a partir de las raíces de Dade) desde la música pop escocesa. Ya esa introducción de cuento que es “Maid of the loch” es una verdadera maravilla. Canciones como, “Darshan”, “Shree ram, jai ram” o “Om namah shivaya”, con esos versos repetidos a modo de mantra son un claro ejemplo donde en ese pulso ficticio se impone lo oriental.

“Ananda is the ocean”, “Witchi tai to” o “Beat of a drum” (que se publicaró en formato single de 3 canciones), tienen un aire más cercano y en el que las influencias de los colaboradores son un poco más evidentes.

En fin, uno de esos discos que son injustamente olvidados pero que están en un puesto importante de mi discoteca…

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Nacho Vegas – Actos inexplicables (2001)

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NVegas - ActosPrimer disco de Nacho en el que durante muchos años fue su sello discográfico, Limbo Starr (creado por Fernando Alfaro entre otros, quienes recientemente crearon el nuevo Marxophone, sello  en el que han publicado sus últimos trabajos), y que significó el pistoletazo de salida de una carrera sólida y progresiva, que haría una cada vez más importante legión de seguidores y un fuerte respeto de la crítica hacia este autor astur.

El comienzo del disco (dejando de lado su mesiánica portada) comienza marcando los pasos, un disco con aires western en su intro “Actos inexplicables” (salvando las distancias, y aún con cierto sonrojo recuerdo el inmenso “Pat Garret & Billy the Kid”) y más evocaciones dylanianas en “Al norte del norte”; después aterriza “Seronda”, una de mis temas favoritos de Nacho de siempre, que me suena a Leonard Cohen, con una melodía que está a la altura de sus letras deslizándose entre los dedos sin estridencias, absolutamente genial, pura magia. Después aparece “El ángel Simón”, canción dedicada a su padre fallecido, y donde la letra te atrapa y desgarra. “Miss Carrusel”, su primer hit (recuerdo cómo Chema Rey la pinchaba a menudo en su Bulevar), y que todavía sigue ocupando un lugar habitual en sus setlist. El tono intimista, reflexivo y desnudez continuan en “El camino”, “Sitios distintos” y “El callejón”, y únicamente surje la electricidad al final del disco, en “Blanca” y “Molinos y gigantes”, que puede ser un guiño al pasado (Manta Ray) antes de continuar su camino sin volver la vista atrás.

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Automatics – Wilson, Love Me (2001)

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Se trata de lo último que publicó el grupo de Linares allá por el año 2001, después de una década de guitarras distorsionadas, melodías efectivas y sonido británico que fue creciendo en adeptos a medida que iban girando y publicando discos.

Wilson, Love Me cuenta únicamente con tres temas, y quizás no sea el trabajo más redondo de la banda (para mí sin duda lo es” Space Rock Melodies” (1997)), pero sí guarda esa sensación de despedida que envuelve cada tema, y por esa razón lo destaco.

Como era habitual, los temas estaban compuestos en inglés con José Lozano a los mandos de la nave sónica (más tarde en Universal Circus), y en este caso el sonido de las guitarras giraban en un tono algo más limpio y cristalino, que ya habían probado en “Duty” (1999). El primer tema, “An Empty Page” recuerda a los Automatics más eléctricos, con la colaboración de J de Los Planetas, mientras que “Big Lies Under a Summer Rain (Wilson, Love Me)” da un punto de pausa o cierta melancolía al EP. Por último “The Night Poacher In The Hall”, con la que dicen adiós a su andadura y que si bien es cierto que no está a la altura de las anteriores, es un intento de despedida eléctrica y enérgica…

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Bonnie ‘Prince’ Billy – Ease Down The Road (2001)

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Will Oldham es un músico poco convencional, y su rastro no es siempre fácil de seguir. Ya sea a través de Will Oldham, de The Palace Brothers, de The Palace Songs, Palace, o de Bonnie ‘Prince’ Billy publica de forma implacable trabajos a veces inverosímiles, canalizando su creatividad a través de un estilo basado en la americana, el country-folk o el lo-fi… para mí es difícilmente clasificable.

Este disco fue el primero que llegó a mis manos, allá por el año 2001. Publicado después de “I see a darkness” (1999), con un sonido muy cercano a la música americana más accesible, con un sonido limpio y agradables harmonías que lo hacen accesible y cercano, donde combina la delicadeza con el ánimo y la esperanza con maestría, sin que haya nada que rompa la magia a lo largo del disco.

“Careless love” , “A king of night”, “Just to see my holly home”, “Ease down the road” o “Riche wife full of happiness” pueden ser una muestra representativa de este álbum, mostrando los paisajes de verdes prados y vientos del norte con aroma a hierba fresca…

Red House Painters – Old Ramon (2001)

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Gran despedida para un gran grupo. Quizás uno de los discos más “luminosos” (siempre serán Red House Painters, con la voz de Mark Kozelek que siempre sonará a medio gas y con tiempos medios que inundarán el disco). Este disco es como una película francesa en la que el desarrollo es agradable y sosegado, sin que apenas haya nada que te pueda distraer, que te va envloviendo sin estridencias, pero que al final te deja un gran sabor de boca y que invita a acompañarte durante mucho tiempo.

El comienzo del disco me parece de lo más logrado de su carrera (y no es fácil, teniendo trabajos en los que habrían “Cabezón”, “Grace Cathedral Park” o “”Have you forgotten”), con una Wop-a-din-din (dedicada al gato de Mark), Byrd Joel (magnífica y radiante, que por poco habitual aún la hace más vibrante), para pasar al largo desarrollo de “Void” (que te mece como una canción de cuna). Después vendrían “Michigan” o la emocionante “Smokey” (todavía recuerdo la versión ofrecida en el FIB2001, en un concierto inolvidable con un calor axfisiante), uno de los momentos cumbre del disco.

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Migala – Arde (2001)

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Después del celebrado “Diciembre 3a.m.” y su continuación en “Así duele un verano”, el grupo de Abel Fernández (hoy El Hijo y antes también Emak Bakia) daba una nueva pirueta sonora con Arde, un disco que está envejeciendo como lo hacen los grandes discos, haciéndose poco a poco más grandes y relevantes.

El disco comienza con dos temas instrumentales con un toque western que puede sonar a homenaje del inmenso Pat Garret & Billy The Kid de Bob Dylan (con todas las comillas posibles, claro está), dos canciones con tonalidades ocres y viento pestoso al atardecer. Desde luego demuestran su comodidad en esta faceta, y como siempre el acordeón de Diego Yturriaga se muestra vigoroso y dulce, enérgico y pausado, todo a un tiempo.

A lo largo de todo el disco se muestra una tensión controlada, un aparente sosiego en el que se palpa un movimiento contenido intenso, pero sin embargo tamizado por un apacible descanso. Algo que podemos sentir en “Fortune’s show wof our last”, “Suburbian empty movie theatre” o “The guilt”.

Siguen sonando samplers y dialogos cinematográficos como venía siendo habitual, como en “Times of disaster”, “Primer tren de la mañana” o “Arde”, el tema que cierra el disco y que, después de tantos años y tantas escuchas, me sigue transmitiendo una intensidad realmente fascinante.

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The Shins – Oh, inverted world (2001)

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Oh Inverted World

Uno de los descubrimientos que más me han sorprendido en los últimos años, tanto el grupo como su brillante primer disco. Pop indie con pequeños sonidos psicodélico-playeros-americanos venidos de Albuquerque para alegrarnos las tardes al salir de la oficina.

En este disco, la banda de James Mercer (que más tarde alternaria The Shins con su proyecto Broken Bells) ofrece un catálogo de todo lo que desarrollarían en sus siguientes trabajos, aunque la frescura que se respira en este “Oh, inverted world” es algo único. Hay abundancia de grandes melodías y sonidos en las que puede haber un un punto de Galaxie 500 (puede que también de Luna), otro quizás de The Beach Boys…

Y sobre todo está -desde mi punto de vista- la canción más redonda que The Shins ha compuesto hasta la fecha, “New slang”, una canción tan redonda que después de tanto tiempo (y tantas escuchas) sigue entusiasmándome. A pesar de que la parte central del disco pueda ser la más destacada (además de esa canción, que fue su primer single, se encuentra “Know your onion!”, “Girl inform me”, “The celibate life” y “Girl on the wing”…. todas ellas más que recomendables), el desenfado de “Pressed in a book” o “Caring is creepy”, o la sencillez y sosiego de la canción que cierra el disco (donde se muestra la cándida desnudez de una canción preciosa con un estribillo que no puedes dejar de tararear) hacen que sea uno de los discos de debut más sobresalientes del nuevo milenio… de momento.

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